La Copa Mundial de la FIFA 2026, que se celebrará del 11 de junio al 19 de julio de 2026 en Estados Unidos, México y Canadá, ha marcado un hito histórico incluso antes de comenzar: FIFA reportó que se han recibido más de 150 millones de solicitudes de entradas durante la fase de venta mediante sorteo, una cifra que supera con creces cualquier récord anterior y representa más de 30 veces el número de boletos disponibles, reflejando el enorme interés global de la afición por el torneo.

Sin embargo, esta euforia también ha venido acompañada de fuertes críticas y reclamos por parte de hinchas y organizaciones de seguidores, especialmente en Europa, quienes consideran “exorbitantes” y “extorsivos” los precios que se han divulgado para los partidos. Federaciones como la inglesa y agrupaciones como Football Supporters Europe han señalado que los costos de asistir a múltiples encuentros, incluidos los de la fase eliminatoria y la final, podrían ascender a miles de dólares por aficionado, lo que ha llevado incluso a peticiones para que FIFA detenga la venta hasta revisar su política de precios.

Ante el descontento, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, ha defendido la estrategia de precios atribuyéndola a la “demanda absolutamente loca” de boletos y anunciando que una parte de los tickets estará disponible a un precio más bajo (por ejemplo, 60 dólares en ciertas categorías) para intentar mejorar la accesibilidad. Aun así, el debate continúa, con aficionados presionando por una estructura de costos que no excluya a los seguidores.









