El Departamento de Justicia de Estados Unidos le otorgó a la FIFA, el organismo rector del fútbol internacional, y a otras federaciones más de US$ 201 millones tras una investigación por corrupción de seis años.

La investigación dio lugar a la presentación de cargos contra más de 50 personas y empresas de más de 20 países, declaró este martes el Departamento de Justicia.

El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, dijo este martes:

“Quiero agradecer sinceramente a las autoridades de la Justicia de Estados Unidos por sus esfuerzos. (…) La verdad es que, gracias a su intervención en 2015, hemos podido cambiar fundamentalmente a la FIFA, que pasó de ser una organización tóxica en su momento a ser un organismo rector del deporte mundial muy estimado y de confianza”.

Primero se distribuirá un pago inicial de US$ 32,3 millones de fondos confiscados, y el resto de la compensación llegará más tarde.

“Desde el principio, esta investigación y este proceso se han centrado en llevar a los infractores ante la justicia y en devolver las ganancias obtenidas de forma ilícita a quienes trabajan en beneficio del hermoso juego”, declaró la fiscal federal en funciones del Distrito Este de Nueva York, Jacquelyn M. Kasulis.

La FIFA afirma que una parte importante del dinero se destinará a programas juveniles y comunitarios.

Típicamente, el dinero se vinculaba con sobornos por acuerdos de transmisiones y patrocinios de competiciones continentales en el continente americano, así como por acuerdos nacionales de partidos de las eliminatorias mundialistas.

Jose Hawilla, ejecutivo brasileño de “marketing” ya fallecido, debió renunciar a más de 150 millones de dólares. Su grupo de agencias tenia relaciones estrechas con la CONMEBOL y la CONCACAF.

En un comunicado separado, la CONMEBOL, con sede en Paraguay, informó que tenía derecho a 71 millones de dólares del dinero. En otro, la CONCACAF, que tiene sus oficinas principales en Miami, calculó su tajada en 70 millones.

Cada uno de esos organismos perdió a varios dirigentes, quienes renunciaron en medio del escándalo.

“En el último Congreso de la CONMEBOL, el presidente Alejandro Domínguez solicitó y obtuvo una ratificación en el mandato de impulsar todas las acciones necesarias para recuperar los recursos que le fueron arrebatados a la institución”, indicó la CONMEBOL en su comunicado. 

“Se trata de uno de los pilares de la gestión de la NUEVA CONMEBOL, comprometida con la transparencia, la justicia y con una ruptura definitiva con el pasado de corrupción y manejos oscuros”.

Los pagos a las dos confederaciones dejarían unos 60 millones de dólares para la FIFA, aunque controlará la distribución de todo el dinero, que según Infantino, será sujeto de medidas estrictas de vigilancia, auditoría y verificación del cumplimiento de la normatividad.

Se desconoce cuánto dinero en total se ha recuperado, aunque el Departamento de Justicia indicó que “mucho más” de los 32,2 millones de dólares otorgados inicialmente “se han incautado” o constituyen dinero al que “se ha renunciado o se espera que se renuncie en Estados Unidos y el Distrito Oriental de Nueva York”.

El acuerdo de remisión llega más de cinco años después de que la FIFA reclamó decenas de millones de dólares, a fin de que se le restituyera el dinero retenido por los fiscales que obtuvieron decenas de declaraciones de culpabilidad por parte de directivos del fútbol y de empresas de marketing, principalmente en América.

Algunos esperan todavía sentencias ante una corte federal en Brooklyn, años después de que reconocieron actos financieros indebidos, incluyendo asociación ilícita y complot. Algunos dirigentes acusados han evitado la extradición, permaneciendo en Brasil y Trinidad y Tobago.

En uno de los casos más sonados, el expresidente de la CONMEBOL Juan Ángel Napout, y José María Marín, brasileño que presidió el comité organizador del Mundial de 2014, fueron hallados culpables en Brooklyn en 2017.

La investigación actual se reveló en mayo de 2015 y estremeció al mundo del fútbol, mientras sus líderes se reunían en Zúrich, dos días antes de reelegir a Joseph Blatter como presidente de la FIFA.

A la semana siguiente, Blatter anunció sus planes de renunciar, ante las secuelas del caso que derivó en la salida de toda una generación de líderes futbolísticos en América, muchos de los cuales ocupaban también puestos prominentes en la FIFA.

Blatter jamás fue implicado directamente por los fiscales federales de Estados Unidos. Pero desde septiembre de 2015 ha sido sujeto de procedimientos penales en Suiza, donde la fiscalía nacional realiza todavía algunas investigaciones separadas sobre casos de presunta corrupción. 

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