Por. Zac Villegas.

Yo no estoy para engañarlos, ni ustedes para creerlo, pero el fútbol mexicano ‘embeces’  obra de maneras misteriosas, cuando uno cree que se jugará un partido para el olvido, de la nada te arrastra a una montaña rusa de emociones, misma que un aficionado pagaría por vivir en carne propia al asistir a un partido.

Incrédulos quedamos todos, cuando la Liga MX anunciara que se jugaría un partido los jueves por las noches y ese día llegó. Bravos de Juárez recibirían en casa a los Pumas de la Universidad quienes puntuales saltaron al campo donde Víctor Alfonso Cáceres Hernández, se estrenaba como árbitro mientras daba el pitazo inicial.

Ya entrados en el juego, los de Juárez, tenían el dominio del balón, quienes con una triangulación en linderos del área rival, Darío Lezcano se encargó de abrir el marcador al minuto 11, dejando atrás a los zagueros universitarios.

Pumas no tardo en responder, entre una serie de toques y con un pase a profundidad Juan Pablo Vigón igualaba los cartones al minuto 15”, lo que provoco que dos minutos más tarde los del norte respondieran con un testarazo a poste cruzado de Lezcano y hacerse de su doblete.

El VAR, ese invitado incómodo se hizo presente en el partido, marcando un penal a favor de Juárez, quien Diego Rolán se encargaría meterla al fondo al minuto 26. Todo indicaba que sería el último clavo al ataúd para los de la UNAM, pero esto apenas comienza.

Tras una pésima salida de la zaga de los Bravos, Andrés Iniestra, se animaría de larga distancia para así soltar un zapatazo directo a portería en donde el guardameta Vázquez no supo atajar y caería el segundo gol para Pumas, previo para finalizar el primer tiempo.

Ya en el complemento, con aproximado cuatro minutos juego, el delantero Fabio Álvarez igualaría el marcador a 3, los Pumas aún no daban por perdido el encuentro. Con un partido que se jugaba más por las laterales, ambas escuadran levantaban los ánimos de los presentes con llegadas a las porterías, pero que no concretaban.

Y justo al minuto 59, el delantero universitario Carlos González, se hacía presente en el área, con un cabezazo para darle la vuelta al marcador. Los tres puntos ya se saboreaban en la banca del técnico Míchel.

Brian Rubio con minutos en el campo, orquestó un contraataque para Juárez  filtrando un pase que después fue rechazado por la defensa y siendo él quien aprovechará para colocar el balón al poste derecho y así cerrar la noche con un empate con sabor a victoria.

Bravos de Juárez y Pumas, se mandarían 8 goles en un jueves por la noche, mostrando un partido intenso, fascinante, histórico para el arranque de la Jornada 2 del Clausura 2020. ¡Nada mal, nada mal!

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