“Ahora comprendo que con la apatía no se llega a ningún lado” declaraba Tomas Boy a la revista Penalty en los años 70´s luego de su traspaso del Club Atlético Español al Potosino, y es que en aquel momento la nota hacía alusión a una baja de juego del que posteriormente se convertiría en uno de los grandes capos de Tigres de la UANL y de la Selección Mexicana durante los años 80´s.

Bueno, malo o regular, difícil es calificar la carrera de Tomás como entrenador. Malo quizá por la nula obtención de títulos, bueno por el gran accionar que suelen mostrar sus equipos y regular por el comportamiento y declaraciones a veces poco atinadas hacia los rivales. Apático nunca.

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Si, el sábado por la tarde el clásico joven me dejo un sabor de boca diferente con respecto a Cruz Azul, la maquina salió decidida los primeros minutos poniéndose arriba en el marcador, tambaleó y al final recompuso con una espectacular igualada en el mítico estadio Azteca, terminando de forma dantesca y en un escenario de locura entre ambas bancas; momento que propició Boy con su reacción exagerada luego del gol de Joao Rojas en los últimos minutos y que significaría el empate para los de azul. Sin embargo el “Pipa” Benedetto y la banca americanista tomarían el festejo como una provocación del técnico celeste y este por decisión arbitral se iría expulsado minutos antes de concluir el encuentro.

En lo personal no me corresponde a mí analizar si fue o no exagerada la reacción de Tomás, ni dictar un castigo para el técnico mexicano, existen comisiones y en ellos estará la decisión de la sanción si es que esta existiera, sin embargo, si puedo augurar que la maquina nuevamente se pintará de AZUL y dejara de lado ese  tono gris que tanto daño le hizo a una historia y afición que pese a la ausencia de títulos sigue y seguirá estando dentro de las 4 más importantes y de mayor convocatoria en la nación.

Cruz Azul entendió que para sumar tres, necesita primero tener uno y dos, el pasado en definitiva condena el presente de la máquina pese a que los protagonistas son diferentes, y ese es el riesgo que se toma cuando se integra una institución grande del futbol mexicano, a la Noria llego un “Jefe”, de esos que contagian, mandan y proponen «Basta de perder el tiempo, que con la apatía no se llega a ningún lado». Boy es de sangre caliente, esa que incomoda por ser honesta, esa que no sabe perder y que  disfruta regocijado de las victorias, esa que se desborda de pasión y que hoy por la venas de Tomás, ya corre de color AZUL.

kalajoseluis_LNF

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@calajoseluis

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